Aún tenemos Música, chilenos.

Todos le han dado duro a la diabólica Música Sepúlveda: la presidenta, el alcalde, los obispos, la ilustre cofradía de ex ministros de educación, grandes demócratas como el senador Coloma y los periodistas de Mega, aparte de diversas fiscalías. Pero la que brilló, dándole a la agresora un buen lumazo de filosofía política, fue Soledad Alvear. La presidenciable nos recordó, expandiendo sus globos oculares como sólo ella sabe hacerlo, que en democracia lo más importante es el respeto a la autoridad. En la próxima encuesta escalará puestos, porque los chilenos sabemos premiar la sabiduría, sobre todo cuando tiene tales resonancias clásicas: la relación con la autoridad es un problema central desde tiempos de Sócrates. No merecía menos reprobación la mentada Música, porque su violenta acción mojó la fibra republicana y a todos los demócratas chilenos nos dio romadizo en el alma. Por eso las reacciones ante el hecho de agua han tenido un tono gangoso que sin embargo no afecta la fuerza del viril y unánime repudio.

A esta Tamara del jarro con agua no le importó la predisposición al diálogo que han mostrado nuestras sabias cúpulas al armar el rompecabezas de la LGE. No entendió el cariño que se necesita para armar a puertas cerradas un regalo de sorpresa para los niños como ella. No la conmovió la experticia-país que desplegó la autoridad para desactivar temas explosivos como la igualdad, la excelencia y el lucro en la educación. Nada significó para ella la urgencia con que nuestro congreso ha tramitado la nueva ley, saltándose los debates con que se desgastan sin causa racional las democracias menos perfectas.

Menos mal que por cada Música Sepúlveda existe una Soledad Alvear. Con sus comentarios, ella me recordó a Aristóteles, para quien el movimiento coordinado de ritmo y melodía tiene siempre un carácter moral. La música no es lo mismo que el olor, el sabor o los colores, porque para existir requiere acción. También se me vinieron a la mente los preceptos de Platón acerca de los peligros de la música para el carácter de los jóvenes cuyo carácter todavía no estaba bien disciplinado. La Música debe ser controlada para que sus poderosas vibraciones armonicen con el orden establecido, sin causar discordias o emociones tumultuosas. De esto extraigo lo que cae de maduro: debemos prohibir en nuestra polis que padres irresponsables bauticen a sus hijos con nombres que los predisponen para el terrorismo, la falta de respeto a la autoridad, y el nefando pecado hídrico.

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6 pensamientos en “Aún tenemos Música, chilenos.

  1. Roberto,La verdad, me convence. Muchas cosas pueden hacerse mal y ser ilegítimas, pero el agredir a alguien (sea a lumazos en la calle o con un jarro de agua en un salón) no es forma de conducir la política del país. El comentario de Alvear suena a cosas del pasados (reemplazar democracia por otra palabra), pero lo que si es cierto es que en democracia tendríamos tener el derecho a caminar por la calle y conducir nuestros asuntos, seamos ministros o pingüinos, con un mínimo de respeto, sin ser humillados publicamente ni menos atacados físicamente por estar haciendo nuestra pega.Saludos.

  2. Apreciado maestro, concuerdo con lo que dice Carlos en el mensaje anterior. En este, como en muchos episodios en que la autoridad es confrontada con pequeñas trasgresiones que han sido tan leves como interrupciones de discursos o “simples jarros de agua”, tendemos a no cachar el punto. Me irrita el tratamiento lleno de defectos con que la prensa -y en especial la televisión- cubre los hechos (sesgado, clasista, incompleto, frívolo, distorsionado, tendencioso son algunos de los adjetivos recurrentes con los que coincido). Y muchas opiniones de autoridades, políticos o no políticos, suelen ser disparatadas, absurdas o reflejo de posiciones erróneas. Pero el tema que nos convoca es la actitud de la chica que le tiró un jarro de agua a otra persona con la cual tenían opiniones discrepantes. Esa actitud me parece irrespetuosa, torpe y perjudicial para los intereses de quien la chica dice representar, es decir, los estudiantes. A lo mejor es así como se debe dialogar en Chile. En mi opinión, es exactamente como no se debe dialogar en parte alguna, sea quien sea nuestro interlocutor. Gustitos como éste podrán servir de desahogo a sus autores, pero son nefastos para cualquier causa.Respetuosa y cordialmente, lo saludaZoltan el Cárpato

  3. Mr.Castle-Creo que huelo y veo al señor Lakes mirando desde el más allá diciendo “así, niñitos, no se hace país”.Cansa repetir hasta el cansancio a los afanistas de la teoria aburrida, de que un tal Aristotle habla de PARTICIPAR en la polis no es más que hacer política…si a cualquiera la han relegado a tener que lanzar agua, pués no es culpa del chancho…Eso.Bests-

  4. ¡Bien por Música! Y que siga “sonando” fuerte. Ojalá no pierda esa ansia de decir bien alto lo que piensa, aunque se lo impida cualquier “autoridad”. No veo agresión en el hecho, sino la verdad expresada como lo habría hecho Diógenes. Viva, pues, esta musa que nos han regalado. Y a los medios de “comunicación” que los remuevan de sus poltronas y pongan a gentes como Música. Gracias por su artículo, compadre. Un abrazo de Cuico.

  5. A mí igual me pasó algo extraño con el gesto de Música. Vi las noticias sin el volumen suficiente para comprender qué había ocurrido y me pareció que se trataba de una acción de arte, de esas radicales de los 80 (como performistas conocidas besándose con viejos borrachos en prostíbulos, o masturbaciones en público, tan conocidas).Había algo estético en el gesto de María Música. Algo que me hace sentir válido su gesto y me parece que es lo poético que puede ser rociar a alguien con agua, que me parece diferente de pegar con una luma… Me acuerdo de una vez que me tiraron agua en Perú y pensé que me estaban atacando, cuando en realidad, en carnaval, el deseo de prosperidad se lanzaba en el vital elemento. O pienso en los bautizos, cuando a los niños -que no saben qué pasa en gran cantidad de casos- se les “agrede” con un agua simbólica.¿No vale el gesto de María Música como la desesperación simbólica por hacer que las cosas mejoren?

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