Un poema de Louise Glück

Poco a poco, pensó, le mostraría la noche, primero como sombras de hojas que se agitan. Luego luna, luego estrellas. Después ni luna ni estrellas. Que Perséfone se acostumbre poco a poco. Al final, pensó, lo hallará reconfortante.

El puente y los cuerpos

Se me figura que por la edad ese niño podría ser mi hijo; tal vez por eso me afecta tanto, porque tengo tan patente en el día a día la fragilidad de su ancladura en tierra firme, la levedad de su cuerpo adolescente.

Un cuento de Lorrie Moore en referencia a uno de Nabokov

La prosa de Moore no es fácil de trasladar a los registros del castellano, porque se ubica a veces al filo de la sintaxis, cambiando de ritmo y de profundidad a cada rato, con giros que no solamente son impredecibles sino que son además estremecedores y repentinos. Es una prosa que no le tiene miedo a nada y que de repente te sitúa como lector en terrenos cargados de emoción y significado. Me pasó lo que nunca antes: tuve que dejar de traducir en cierto momento ––no voy a decir cuál–– porque me embargó una pena muy profunda, parecida a la que me inundó cuando traduje el final de Bartleby o cuando leía las últimas páginas de Stoner o cierto pasaje de "El Ojo Silva".

Un poema de Seamus Heaney

Cuando Heaney ganó el Nobel, en la primavera austral de 1995, por esas casualidades de la vida, yo estaba conversando con Carlos Olivárez en la sala de redacción de La Época mientras se preparaba el número especial que le iban a dedicar al poeta irlandés. El gran José Miguel Varas estaba también ahí, en plena tarea de traducir un poema, que era, justamente, "Follower".

“El mundo está lleno de polvo, tío. Trabajemos”. Un poema de Donald Justice

Este poema me produce un placer muy particular por su sencillez y, al mismo tiempo, por la cadencia clásica de sus sonidos y de su estructura. A primera vista, la rima puede dar la impresión de ser ingenua o tosca, pero luego la repetición en que se basa adquiere un sentido y un peso similares… Seguir leyendo “El mundo está lleno de polvo, tío. Trabajemos”. Un poema de Donald Justice