Demente, pero millonario en dólares

Las objeciones de Marco Antonio Pinochet publicadas en El Mercurio no logran borrar la evidencia irrefutable que se ha revelado hoy sobre la fortuna de su padre depositada en bancos extranjeros. Un subcomité de investigaciones especiales del senado norteamericano, apoyado por un exhaustivo informe realizado por la contraloría de ese país, revela la existencia Augusto Pinochet posee una gran fortuna personal, parte de la cual está en cuentas secretas en el extranjero.

Específicamente, la investigación senatorial se refiere a cuentas asociadas con el Riggs Bank de Washington que oscilan entre los 4,5 y los 8 millones de dólares. Según el informe, el banco proporcionó asistencia experta a Pinochet para formar compañías fraudulentas fuera del territorio norteamericano, con el propósito de resguardar los bienes en caso de que fueran confiscados o congelados por medios judiciales.

En la audiencia que se inició a las 9 de la mañana de hoy 15 de julio y que continúa en estos momentos, han sido cuestionados los ejecutivos máximos del prestigioso y exclusivo Riggs Bank. En el exhaustivo interrogatorio público a que han sido sometido estos ejecutivos, ni ellos ni los senadores del comité han puesto en duda en ningún momento la existencia de las cuentas de Augusto Pinochet en esa entidad.

El representante máximo de los demócratas en el comité, el senador Carl Levin, se refirió al affaire Riggs-Pinochet, documentado meticulosamente en un informe de 100 páginas, como “un tema bastante sórdido”. El banco Riggs tuvo a Pinochet como cliente, sabiendo de quién se trataba, pero no ejerció su obligación de exigir los formularios de información llamados “Know Your Customer” (Conozca a su cliente), requeridos por los estatutos sobre lavado de dinero. Cuando se pidió la confiscación y el congelamiento de las cuentas de Pinochet, el banco puso sus recursos a disposición del dictador para establecer compañías brujas (denominadas “Althorpe” y “Ashburton”) basadas fuera de los EE.UU.

Los ejecutivos reconocieron haber cambiado el nombre del propietario de las cuentas de Augusto Pinochet Ugarte a “A. Ugarte”, reconociendo que eso había sido “impropio”. El banco reconoció en la audiencia de hoy que tampoco cumplió con las exigencias regulatorias que requieren que se establezca claramente que el origen del dinero en sus depósitos, así como cada una de las transacciones de cada cuenta, sea “honorable y legítimo”.

Entre las transacciones cuestionadas se encuentra la transferencia de 1,6 millones de dólares desde Londres a Washington, en el período en que Pinochet estuvo detenido. El informe además revela que el banco usó sus propias cuentas para efectuar transacciones que en realidad involucraban dineros de Pinochet, que ocultó la existencia de estas cuentas ante una investigación gubernamental, y que una vez que se estableció la existencia de las cuentas de Pinochet, puso todo tipo de resistencia para revelar información.

Una de las culpas reconocidas por Riggs Bank es que aceptó sin antecedentes confiables que los dineros de Pinochet procedían de su “salario” y “fortuna familiar”, lo que no deja de ser interesante si se considera que el ex dictador y su familia niegan haberse enriquecido durante los años en que Pinochet usurpó el poder en Chile. Llama también la atención que todos los medios de prensa internacional, desde el London Financial Times al New York Times, pasando por Bloomberg y Forbes, le otorgan a esta información una credibilidad absoluta.

Si Marco Antonio Pinochet sigue insistiendo en que todo esto es fantasía, podría dar una lección de transparencia y revelar en qué consiste, dónde está y de dónde procede la fortuna familiar. Mientras está en eso, podría darle la exclusiva a El Mercurio acerca de quién maneja las cuentas, firma cheques, y supervisa las finanzas de su demente y millonario padre. A millones de chilenos les interesará saber también cómo estirar tan milagrosamente el modesto pago de un militar en retiro.

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