La apelación epidérmica

A Terranovi lo conocí porque me lo presentaron en la previa de un coloquio portenio de ésos que al final se cancelan por falta de quórum o porque era fecha fifa. Me llamó la atención por la firmeza con que daba la mano y por su cortesía casi mexicana, cosa que no me esperaba en… Seguir leyendo La apelación epidérmica

Cuchillo entre los dientes

Todavía tengo la costumbre de referirme a Chile como mi país. Quizá sea sólo un vestigio de modales antiguos, porque cuando digo que Chile es mi país, siento en las palabras algo semejante a esa pulsación que indica en qué parte de la encía se incuba un absceso. O bien, digo “mi país” como si… Seguir leyendo Cuchillo entre los dientes

El hombre sin pesadillas

Guardo la imagen de un señor canoso, de camisa a cuadros y pantalones de poliester, caminando a comprar el diario en el aeropuerto de Columbus, Ohio. “Mira”, dijo mi acompañante, indicándolo con la barbilla. Yo pensé que me quería comentar la pinta del habitante típico del medio-Oeste, por su vestimenta: rayas con cuadrillé, colores que… Seguir leyendo El hombre sin pesadillas

Incendios y escapes: «Lámpara de papel», un clásico de Stuart Dybek

Tuve un amigo de Chicago, puertorriqueño, que siempre me habló de Stuart Dybek. No le hice caso por mucho tiempo, en parte porque llegada la hora, en una librería o una biblioteca, nunca me acordaba bien del nombre. Hasta que un día me topé con un microcuento titulado "Misterioso" (tal cual, no sé si en castellano o en… Seguir leyendo Incendios y escapes: «Lámpara de papel», un clásico de Stuart Dybek

El FBI en acción: «La hilera de árboles, Kansas, 1934», de David Means

Elegí este cuento para traducirlo por dos factores de los que estoy consciente. (Seguramente los que de verdad importan son los inconscientes, pero ésos son por naturaleza insondables). El primer factor es el efecto que me causó cuando lo escuché leído por Thomas McGuane en un podcast de The New Yorker. Fue un efecto retardado, como… Seguir leyendo El FBI en acción: «La hilera de árboles, Kansas, 1934», de David Means