Ítaca

–Constantino Cavafy Traducción de R. Castillo @ 2021 Cuando emprendas tu viaje a Ítaca,ruega que el camino sea largo,lleno de aventuras, lleno de conocimiento. A los gigantes caníbales, a los cíclopes,al furibundo Poseidón no temas:no los encontrarás en tu caminosi altos son tus pensamientos,si el sentimiento puro te tocaen espíritu y en cuerpo.Ni con gigantes… Seguir leyendo Ítaca

Leche evaporada

por Stuart Dybek - traducida por Roberto Castillo © Hoy he estado tomando nescafé con leche evaporada y mirando caer la nieve. No es que me guste tanto ese sabor en particular, pero sí me gusta cómo la leche evaporada forma espirales en el café. En realidad, lo que más me gusta de la leche… Seguir leyendo Leche evaporada

“Autobiografía”, Lawrence Ferlinghetti

Ferlinghetti y sus campanillas budistas Llevo una vida tranquilaen el antro de Mike todos los díasmirando a los caposdel Salón de Billar Dantey los adictos franceses al flíper.Llevo una vida tranquilaen el bajo East Broadway.Soy americano.Fui un chico americano.Leía la Revista delChico Americanoy me hice boy scouten los suburbios.Me creí Tom Sawyerpescando camarones en elrío… Seguir leyendo “Autobiografía”, Lawrence Ferlinghetti

El puente y los cuerpos

Se me figura que por la edad ese niño podría ser mi hijo; tal vez por eso me afecta tanto, porque tengo tan patente en el día a día la fragilidad de su ancladura en tierra firme, la levedad de su cuerpo adolescente.

Un cuento de Lorrie Moore en referencia a uno de Nabokov

La prosa de Moore no es fácil de trasladar a los registros del castellano, porque se ubica a veces al filo de la sintaxis, cambiando de ritmo y de profundidad a cada rato, con giros que no solamente son impredecibles sino que son además estremecedores y repentinos. Es una prosa que no le tiene miedo a nada y que de repente te sitúa como lector en terrenos cargados de emoción y significado. Me pasó lo que nunca antes: tuve que dejar de traducir en cierto momento ––no voy a decir cuál–– porque me embargó una pena muy profunda, parecida a la que me inundó cuando traduje el final de Bartleby o cuando leía las últimas páginas de Stoner o cierto pasaje de "El Ojo Silva".