Confesiones de un ateo

Mi primera resolución de año nuevo fue salir del closet de mi ateísmo. No creo en Dios pero no me atrevo a decirlo mucho en público porque vivo en un país donde declararse ateo es como confesarse leproso: uno causa miedo y lástima al mismo tiempo, y lo ponen en una especie de cuarentena. Pero… Seguir leyendo Confesiones de un ateo

Un beso de despedida, so perro

Todo el mundo ha celebrado la hazaña de los zapatos voladores. Yo mismo miré demasiadas veces la imagen, cuadro por cuadro, con el placer idiota de ver cómo se le desfiguraba la cara de miedo a un tipo que tanto sufrimiento ha causado en esa guerra inútil. Pero como a la quinta vez, y después… Seguir leyendo Un beso de despedida, so perro

El gambito del "falso desaparecido"

Los negadores del Holocausto judío saben que el tiempo está de su parte. Se van muriendo los testigos, los sobrevivientes de los campos de exterminio, y hasta los mismos verdugos. Mientras esperan que el tiempo pase, los negationnistes (como los llaman en Francia) van armando un andamiaje de tres pilares. Primero, reconocen que sí hubo… Seguir leyendo El gambito del "falso desaparecido"

Voté por Barack Obama

Esta mañana me levanté temprano (más bien, me levantó Aleem, mi nuevo despertador)y sin siquiera tomarme un cafecito, partí a votar. Al llegar a mi lugar de votación, miré el reloj: las 7:28 de la mañana. En menos de media hora ya había una aglomeración. Como una de las colas era un poquito más corta,… Seguir leyendo Voté por Barack Obama

El diario de Agustín: dominio registrado

En 1979, cuando llegué a estudiar en una pequeña universidad perdida en los bosques de Ohio, jamás pensaba que me iba a encontrar con otro chileno. Pero en Kenyon –fue una de las primeras cosas que me contaron—sí había otro compatriota. Pregunté cómo se llamaba.-Felipe Edwards—¿lo conoces?Como yo había recién salido de Chile medio traumatizado… Seguir leyendo El diario de Agustín: dominio registrado